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Carlos Morogues |
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Sello de luna, sombra de piedra
Los fantasmas nos alaban, imponen precios y vergüenzas, castigos marciales, quebrantos. Atan a los desprevenidos, que somos todos.
Liberado de objetivo, masculino, corto la leña. Y son senderos que se van al vuelo.
Y presiento el color de lo desapercibido, como sello de luna, sombra de piedra, un amanecer de baile.
Soleada, en la alegría de mis pisadas, te ríes en la madera. Me buscas, y las hojas se mecen en el viento.
Femenina, sin ruego ni concesión, te sueltas más y más. Y me lo tiendes todo, confabulado de misterio.
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Carlos Morogues © 2001