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Carlos Morogues |
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Sellando la vida
Lento, tras la lluvia, como charco saciando
sedes animales, un silencio limpio me devora.
El cuerpo compañero se contiene en tu mirada y, dormidas en tu sonrisa,
las hojas matinales se dejan acariciar por el rocío.
Y tus ojos desaparecidos sellando la vida de mis despertares,
y tus manos conseguidas que me perciben tierno, dispuesto para el olvido.
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Carlos Morogues © 2003