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Carlos Morogues |
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El Suelo que Piso
Creía estar a salvo de los recuerdos, los héroes en barbecho, el polvo deshecho.
Los remedios sumergidos, los centinelas perdidos, los destinos asentados, un pasmo de agua pastosa.
Esas cajas delirantes, sus irritadas escenas de muermo. ¡Cuántos términos perdidos! Y los censores de resguardo.
Las quejas y los cuentos, la luz de sal verde, los rostros de sol fundido en pobre desván ajeno.
Los afortunados eligen la pena del día, la suerte, se sortean las sentencias, y se salvan de pretextos de muerte.
Se cobran mil enigmas recién cubiertos de hielo, y allí, allí se vende todo el suelo que piso.
Tanta rabia tan constante como un reino de deseos, un desierto iluso,
que define los cuerpos tan confundidos, tan alejados de su propio reflejo.
The Ground I Tread
I thought I was safe from memories, heroes left fallow, dust undone.
Remedies submerged, look-outs lost, deep-rooted destinies, a shock of doughy water.
Those delirious boxes, their irritated scenes of boredom. So many endings lost! And the censors backing up.
Complaints and stories, green, salty light, faces of burnished sun in someone else's poor forgotten store.
The lucky ones choose the sorrow of the day, the fate, lots are drawn for rulings and they are salvaged from pretexts of death.
Charges are made for a thousand enigmas freshly covered with ice, and there, there is sold all the ground I tread.
So much anger so constant like a kingdom of desires, a naïve desert,
that defines bodies, so confused, so estranged from their own reflection.
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Original y Traducción: Carlos Morogues © 2002